📖 La misión de los timbres de Ciudad Nube
Capítulo 1: La torre sin sonido
Nia y Bim llegaron a la torre de timbres cuando las nubes del mediodía se volvieron doradas y todas las campanas de latón seguían calladas. Ciudad Nube parecía tímida sin sus alegres sonidos. La antena de Bim tembló, pero Nia tocó la torre y escuchó antes de decidir. Nia notó que resolver un problema con un amigo no la hacía más pequeña; hacía que el problema fuera más fácil de sostener. Bim respondió con un pitido valiente, listo para el siguiente paso amable.

Capítulo 2: La guardiana del viento
La guardiana del viento tejía cintas de aire claro y no levantó la mirada enseguida. Nia quiso explicar todo rápido, pero vio sus ojos cansados y esperó hasta que terminara la cinta. Por esperar, recibió una pista suave: los sonidos perdidos siguen la bondad. Nia notó que resolver un problema con un amigo no la hacía más pequeña; hacía que el problema fuera más fácil de sostener. Bim respondió con un pitido valiente, listo para el siguiente paso amable.

Capítulo 3: El taller de cometas
Bim siguió tres cometas brillantes hasta un taller donde pequeños resortes saltaban sobre la mesa. El campanero suspiraba porque cada resorte sonaba solo, pero ninguno sonaba con los demás. Bim ofreció ordenarlos por tono mientras Nia miraba hacia dónde tiraban las cometas. Nia notó que resolver un problema con un amigo no la hacía más pequeña; hacía que el problema fuera más fácil de sostener. Bim respondió con un pitido valiente, listo para el siguiente paso amable.

Capítulo 4: Pistas en el puente del cielo
Nia y Bim se encontraron en un puente curvo del cielo y pusieron todas las pistas entre ellos: la cinta de viento, los resortes del campanero y el tirón silencioso de las cometas. Solas parecían pequeñas. Juntas formaron un mapa de amistad. Nia notó que resolver un problema con un amigo no la hacía más pequeña; hacía que el problema fuera más fácil de sostener. Bim respondió con un pitido valiente, listo para el siguiente paso amable.

Capítulo 5: Vuelve el sonido suave
Nia ató la cinta de viento a la primera campana y esperó sin tirar. La nube respiró, el latón se calentó y una nota amable flotó por las terrazas. Otras campanas respondieron en voz baja, como si Ciudad Nube recordara su voz poco a poco. Nia notó que resolver un problema con un amigo no la hacía más pequeña; hacía que el problema fuera más fácil de sostener. Bim respondió con un pitido valiente, listo para el siguiente paso amable.

Capítulo 6: El regalo más brillante de Bim
Bim abrió una puertecita y ofreció su resorte de repuesto. Nia temió que ya no pudiera volar tan rápido, pero Bim pitó feliz porque un amigo puede elegir ayudar. Cuando el resorte encajó, todos los timbres sonaron juntos. Nia notó que resolver un problema con un amigo no la hacía más pequeña; hacía que el problema fuera más fácil de sostener. Bim respondió con un pitido valiente, listo para el siguiente paso amable.
