📖 Sofia y el farol del jardin de azucar
Capítulo 1: Cuando el farol se apago
En el Reino Dulce, Sofia cuidaba un jardin donde las rosas de mermelada trepaban por cercas de caramelo y las campanas de menta sonaban al caer la tarde. Su tesoro favorito era un pequeno farol dorado colgado del viejo peral de caramelo. Brillaba cada vez que alguien hablaba con bondad. Theo, su amigo menor, amaba el jardin pero se movia con demasiada prisa. Un dia, jugando junto a la fuente de limonada, golpeo el farol por accidente y este cayo al agua. La luz desaparecio al instante. Theo pidio perdon, pero Sofia estaba demasiado herida para escucharlo. Al anochecer, el jardin empezo a perder color.

Capítulo 2: El jardin sin color
Sofia volvio al amanecer con el farol apagado entre las manos. Pregunto a las aves, a los jardineros de azucar y a los senderos de caramelo donde se escondia la luz perdida. Todos le dieron la misma respuesta: una luz nacida de palabras amables no vuelve mientras el corazon siga cerrado. Mientras tanto Theo reunia estrellas de azucar para pedir perdon. Cuando el jardin se vio mas palido que nunca, Sofia entendio que extrañaba a su amigo casi tanto como extrañaba la luz.

Capítulo 3: La luz vuelve
Al caer la tarde Theo regreso con un paquete de estrellas de azucar y las manos raspadas. Dijo que sabia que no podia arreglarlo todo, pero queria mostrar que de verdad comprendia su tristeza. Sofia vio cuanto habia intentado y reconocio que su silencio tambien habia herido. Entonces dijo: "Te perdono." El farol se calento en sus manos y una luz dorada desperto dentro de el. El jardin recupero sus colores, la fuente brillo y las rosas se abrieron otra vez. Sofia comprendio que la bondad es valiosa, pero el perdon es lo que la protege cuando llegan los errores.
